viernes, 11 de marzo de 2011
11M.8A
¿Sabes una cosa? Te Amo, sigo amandote, eso nunca ha cambiado. Creo que es lo único que no lo ha hecho desde que te fuiste. ¿Donde estas? Te necesito. Y sabes que yo nunca pido ayuda, pero te la pido, mierda. Estoy más perdida que nunca y tú no estas aquí para verlo, para abrazarme mientras me susurras que me quieres, para que tus palabras me consuelen, para que tu sonrisa contagie a la mía. Es que en mi garganta solo hay gritos silenciosos desde que no estás. Y me queman. Y por eso te escribo, para que no me abrasen tanto. Para que calmes un poco mi dolor, porque lo haces, de alguna forma. Porque si te escribo pienso que solo nos separa la distancia, que no estas tan lejos, que me lees y puedes sentir lo que intento transmitirte. Porque cuando te escribo, aún me queda esperanza de que estes ahí, al otro lado, ayudandome a seguir en este camino que dejo de tener sentido el día que te fuistes a las 5 y 30 de una madrgada de un jueves que podía haber sido como otro cualquiera. Un jueves en el que podíamos haber tocado juntos el cielo con la yema de todos nuestros dedos, pero no. No fue uno cualquiera. Fue aquel 8 de abril... Entonces te perdí y ahora me doy cuenta que contigo me fui yo también. Aquel día acabo con nuestras vidas, solo que a mi me han dejado aquí, sufriendo esta agonia.
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