Tener una buena memoria es como tener una caja llena de fotografías. Cuando queres recordar algún momento la abres cuando la vuelves a cerrar, olvidas. Me gusta saber que tengo esa caja y que cuando quiero puedo arrebatar alguna imágen que me recuerde viejos momentos, momentos tristes y de lamentos, momentos de amor. Una fotografía es tan intensa que sólo ella puede captar los sentimientos, la fuerza que ellos tienen y la manera que tienen de actuar sobre nosotros. Una fotografía puede decirte tanto de alguien que a veces, sobran las palabras cuando con una mirada es suficiente.
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