miércoles, 13 de octubre de 2010

A pesar del tiempo y la distancia

Desde la soledad de mi alma abatida por el tiempo y el olvido, una sola esperanza mantiene encendida la llama de mi existencia, la sola idea, mínima y efímera de encontrarme contigo una vez más, de ver en el fondo de tus ojos la nitidez del alma tuya y preguntarles sin palabras, si me amas todavía, de rozar tus manos con mis dedos... suaves tal cual las recuerdo y como nunca antes he sentido otras, de escuchar tu voz grave y pausada hablarme de mil cosas, por no decir las que ambos deseamos, y que escuchamos aún sin ser pronunciadas, pues tu alma y la mía no necesitan de palabras, ni signos, ni señales, pues hablan un mismo idioma, extraño y desconocido, es el idioma del verdadero amor, ése que traspasa el tiempo, distancia, leyes y sentimientos, ése que pocos tienen la fortuna de conocer, porque pocos amantes han existido que como tú y como yo se adivinen, se sientan, se palpen, se comuniquen y comulguen, a pesar de los pesares, en contra del tiempo y de la lógica, nuestro amor que es un héroe, sobreviviente del tiempo y la distancia, y que aún así, respira, vive, sueña, espera... espera ser rescatado, espera dejar las sombras y ver la luz del día. ¿Puedes imaginarlo? Vernos frente a frente y enfrente de cualquiera, unir las manos, los labios y a través de ellos, las almas se entrelacen en la delicada caricia.

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