Saliendo de la habitación, sus pies descalzos le guiaron hasta el equipo de música para pulsar ese play que tantas veces pulsaba ultimamente y escuchar por enésima vez "Te odio" de los Seis Días. Y susurró una vez más todos esos "te quiero" disfrazados de "te odio", con las lágrimas callendo silenciosas, la respiración entrecortada. Silencio... "Replay".
viernes, 27 de agosto de 2010
Luciana ordenó su habitación, porque ordenar la habitación es como reordenar tu propia vida, recolocar los días y las horas. Empezó por el armario, tirando la ropa vieja, como queriendo tirar los recuerdos que acompañaban a esos jerseys y a esos vaqueros. Colocó cada frasco de colonia, cada pulsera, cada anillo y cada par de pendientes en los pequeños cajones de su cómoda en miniatura y en sus estanterías.
Reordernó los libros por autor y temática y repitió la operación con los cd's y las películas. Cuando hubo terminado, justo antes de salir, se detuvo en la puerta y se giró despacio, contemplando con aire evaluador el resultado. Todo perfecto. Pero en realidad daba igual, su vida seguía siendo un calendario en el que tachar días de tedio y soledad. Lo echaba de menos, con cada centímetro de su piel y con cada gramo de su peso, con cada calada de esos cigarros que ella empezó a fumar solo porque él los fumaba (y así le sentía más cerca, aunque ya estaba muy lejos, lejísimos).
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